Vikingos. Entre la espada y la pared

Cuentan las malas lenguas que este exigente pez anda siempre al acecho de todo fallo que sus ojos consideren, quedando tachado de su estima todo producto que en contexto no haga nada por ser fiel al relato, y acabando así al instante enterrado bajo su poco esclarecido argumento: “no tiene sentido”. 

Hace poco me enganché a Vikingos, una serie del canal Historia, y esta vez sí tuve la sensación de estar viendo una ficción que tiene un cuidado especial con respecto a una época y cultura. Cabe mencionar que se toma muchas licencias  y que gran parte de lo que nos presenta es invención, pero también que en su intención se encuentra mantener la esencia de la leyenda y la historia conocida del pueblo vikingo. El simple hecho de exhumar lenguas muertas como el nórdico y el francés antiguo o el sajón, o conseguir que nadie eche de menos los famosos cascos de cuernos, hace que se pueda ver de otra forma una civilización de la que se tienen más interrogantes que certezas.

Es evidente el impacto visual que genera con su dirección artística y el peso que ésta tiene en el resultado de la ficción. Un proyecto enfocado en la parte más artesanal de la puesta en escena con la intención de evitar la artificialidad que puede generar la postproducción. Con esta idea en mente, Vikingos crea un mundo propio que cobra fuerza con cada imagen.

Melenas, heridas y tatuajes

Esta nueva generación de imagen vikinga se apoya en la agresividad de los estilos. Aunque el laborioso trabajo que llevan algunas de las melenas no se adecúa a una realidad de la civilización vikinga, tanto mujeres como hombres son retratados con una poderosa imagen marcada por unos peinados que generan muy acertadamente ese look salvaje propio del pueblo guerrero. Ficción y realidad se enfrentan en un conflicto del que sale airosa la fantasía con la espectacularidad por bandera.

En el caso de las mujeres, personajes de la aldea como Aslaug o Helga muestran sus largas melenas sueltas, al tiempo que las guerrera Porunn, y en especial Lagertha, lucen unos peinados complejos marcados por la ostentosidad. En el caso de los hombres, la licencia se extendió hasta incorporar unos diseños pertenecientes a una cultura prácticamente hermana: la de los normandos del s.VIII. Las largas barbas y trenzas son claves para crear, junto con las melenas, una imagen fiera, símbolo de identidad de la serie. Una apuesta inteligente que no desprestigia la historia, sino que ayuda a imaginar a un pueblo en el que todo tiene una fuerza provocativa.

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La agresividad de la violencia tiene bajo sus pies un cómodo colchón en forma de cosméticos. Una serie de estas características siempre se apoya en un gran trabajo de maquillaje que consigue que resoplemos de dolor desde nuestras casas cada vez que una espada, flecha o hacha atraviesa la ruda piel de los luchadores. El diseño de tatuajes y su acentuación en determinados personajes junto con la marca de distinción del maquillaje vikingo, hacen dar un paso más en la repercusión del departamento en la historia.

Pequeños-grandes detalles

Los peinados vikingos no son los únicos elementos en los que la serie decidió primar la ficción sobre la realidad. El vestuario se caracteriza por la ausencia de fidelidad, anteponiendo la calidad, la elaboración o incluso los tejidos y colores, el impacto visual. La ropa de los personajes es un componente que en este caso, una vez más, ayuda a formar una imagen que da forma a un relato provocador.

Vestuario ficticio, estilo irreal, grandes licencias… A estas alturas es difícil comprender en qué punto Vikingos le hace un favor a la cultura nórdica. Desde mi punto de vista, es en el guion donde aparece la mayor parte de la indagación y el deseo de abrir esa parte menos notoria de los vikingos al mundo.

El peso de lo real recae en elementos de gigantesca importancia entre los que se reparte el protagonismo en cada escena. El modo en el que la confección de telas está presente en las tareas de las mujeres da significación a un trabajo sin el que la navegación a vela, y la consiguiente conquista de Europa, no serían posibles; el valor de los símbolos y joyas con los que se representan ritos de gran consideración tanto en la vida como en la muerte; o la importancia que le han devuelto a los escudos, muchas veces poco considerados en su función, haciéndolos relevantes en cada batalla y apoyados por la vistosidad de los colores y diseños. Parece que una batalla ya no es épica hasta que alguien ruge entre la multitud: “ShieldWall!!” seguido de un profundo gruñido que profieren los guerreros antes de entrar en formación defensiva.

Violencia y muerte no son los únicos atributos que la serie le concede a la sangre. Su empleo se extiende como se extiende su naturaleza y consigue transmitir al espectador la normalización con la que los protagonistas la afrontan. La utilización de la sangre en la cotidianeidad  refuerza una sensación que nos aleja del desagrado con el que siempre se relaciona. Su otra cara aparece como parte de la vida en rituales de fertilidad de la tierra o acercando la sensación de devoción y deleite al quedar sus rostros rociados con ella en celebraciones religiosas.

Alcanzando el Valhalla

Existe una pieza presente en todas las temporadas que acompaña a los protagonistas en su vida y decisiones: la religión. Ésta no solo toma forma en las palabras de los personajes sino que se construye a través de los espacios sagrados, los símbolos o incluso tomando forma humana. La reproducción de sets estrictamente documentados, o el detalle en la elaboración de un ambiente en el que lo místico convive con lo terrenal de una forma natural, es el escenario de partida para un desarrollo en el que el cristianismo e incluso el ateísmo cobran fuerza en una civilización que acabó perdiendo sus creencias ancestrales.

En Vikingos existe un intento por parte de su creador y guionista, Michael Hirst, de acercarse a la historia. Esto no quita que algunos de sus departamentos más importantes sacrifiquen esa autenticidad histórica en favor del espectáculo o la imagen. Sin embargo, en este caso, estos elementos casan gustosamente con la ficción que nos proponen. Este cuidado en determinados aspectos hace mayor el disfrute de la parte de entretenimiento más puro.

La serie ha conseguido revivir una civilización con costumbres únicas y mostrar sus distintas caras. Crea a partir de la invención, un mundo propio de la ficción más épica, con el que consigue que queramos saber más de la cultura escandinava. Vikingos se puso a sí misma entre la espada y la pared y consiguió salir airosa de su audacia con hoja de hierro y escudo en mano.

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