¿Qué demonios es Ghost in the Shell?

Ghost in the Shell (2017) acaba de estrenarse, y por eso hoy quiero hacer un pequeño repaso de la historia que se esconde detrás de este título. Porque puede que los eslóganes y los trailers de la nueva producción de Hollywood luzcan muy modernos, pero la verdad es que lo que anuncian es la adaptación de un manga publicado hace más de dos décadas y que ya ha sido llevado a la pantalla grande (y a la pequeña) varias veces. Así que si tenéis curiosidad por saber dónde comenzó la leyenda, cuáles son los elementos que caracterizan su mundo narrativo y cómo éstos han ido evolucionado a lo largo de sus numerosas versiones, estáis en el lugar adecuado.

Origen y primeras adaptaciones

La obra original que ha dado lugar a todas estas adaptaciones es el manga Ghost in the Shell de Masamune Shirow, publicado entre 1989 y 1990 en una revista semanal. Esta primera obra está protagonizada por la Mayor Motoko Kusanagi, líder de un comando de operaciones especiales al servicio del gobierno japonés que recibe el nombre de Sección 9. La acción se ambienta en un futuro donde humano y máquina se han fusionado, hasta el punto de que la implantación de mejoras cibernéticas para optimizar el rendimiento mental o físico de una persona, están a la orden del día.

Con el objetivo de hacer este artículo mínimamente abarcable, me centraré en explorar exclusivamente el manga de Shirow y su relación con dos de sus adaptaciones más conocidas y relevantes hasta la fecha.

Ghost in the Shell (1995) fue su primera adaptación cinematográfica. Con Mamoru Oshii en la dirección y con Kazunori Itō como guionista, esta es, por ahora, la producción más famosa de la franquicia y es considerada por muchos una de las películas de anime y de ciencia ficción más importantes de la historia.

Ghost-in-the-Shell-4..jpg
Personajes de la segunda temporada de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex (2002)

Ghost in the Shell: Stand Alone Complex (2002) fue la primera adaptación del manga a un formato de serie de televisión, con Kenji Kamiyama, alumno aventajado de Oshii, como director y guionista. Esta es la segunda adaptación más famosa de la franquicia, y quizá también la segunda en importancia.

Significado de Ghost in the Shell e influencias

El título Ghost in the Shell hace referencia a la expresión “ghost in the machine”, acuñada por el filósofo británico Gilbert Ryle en su obra The Concept of Mind (1949). Con ella trataba de criticar la idea, generalmente aceptada por los filósofos de su época, de que mente y cuerpo son entidades totalmente diferentes. Según la teoría de Ryle, la mente es una expresión de lo que sucede en nuestro cuerpo, en nuestro cerebro, y no un ente separado de nuestra existencia. La expresión le servía para ridiculizar la teoría de sus compañeros, acusándolos de comparar al ser humano con una simple máquina poseída por una entidad inmaterial, un fantasma.

En el mundo de Ghost in the Shell, lo que define a los humanos como tales es su Ghost (que equivale a la conciencia o al alma). Da igual si una persona ha alterado su cuerpo hasta el punto de que todo en ella sea artificial, mientras mantenga su Ghost, seguirá siendo una persona y no un robot. De esta forma, las propias reglas que rigen este mundo narrativo juegan con esa idea del “fantasma en la máquina”, asociando los avances tecnológicos a una separación entre conciencia y cuerpo. Las implicaciones de esta separación son exploradas, en mayor o menor medida, tanto en el manga como en sus posteriores adaptaciones.

Leon_with_Holden.png
Blade Runner (1982)

Leyendo esto, no cuesta trazar vínculos y relaciones de influencia entre Ghost in the Shell y otras obras, anteriores y posteriores. Algunas de ellas son Blade Runner (1982), The Matrix (1999) o la novela Neuromancer (1984). Todas ellas forman parte del subgénero del cyberpunk e indagan de una u otra manera en los efectos de la tecnología en la sociedad humana.

Tecnología y exploración temática

Algo que comparten todas las adaptaciones con el manga, es la ambientación futurista en la que se plantea la narración. Sin embargo, los elementos que conforman este marco de ciencia ficción, son utilizados de forma muy diferente por cada una de las obras de la franquicia.

En la adaptación de 1995, los avances tecnológicos funcionan como medio para desarrollar el personaje de la protagonista y para explorar ciertos temas filosóficos. En la película, Motoko Kusanagi persigue a un cibercriminal que es capaz de hackear y modificar el Ghost de cualquier humano. Según avanza el caso, Motoko comienza a cuestionarse los límites de la naturaleza humana, poniendo en duda su propia condición, ya que la mayor parte de su cuerpo es mecánico y solo su cerebro y médula ósea la atan a una vida mortal.

vlcsnap-2017-03-31-21h50m28s995.png
Ghost in the Shell (1995)

La serie de televisión del 2002, por su parte, también hace uso de los elementos futuristas para desarrollar ciertas cuestiones filosóficas como los límites de identidad humana y las implicaciones del transhumanismo. Sin embargo, el formato seriado le permite ampliar su rango de exploración, recuperando la estructura episódica del manga original y aprovechándola para explorar muchas más ideas. De esta forma, casi cada capítulo formula unas preguntas diferentes sobre el efecto de estos avances tecnológicos, no solo en la identidad humana, sino también en el tejido económico, político o sociológico de la realidad.

En contraste con esta ambición temática de las adaptaciones, el manga original mantiene la exploración de cuestiones políticas, morales, filosóficas (etc.) al mínimo. Cuando se decide a incorporar alguna de ellas a la narrativa, la mayor parte de las veces lo hace de una forma más efectista que reflexiva. Los avances tecnológicos son descritos extensamente, pero rara vez sirven para tocar temas complejos. Masamune Shirow demuestra en sus páginas una gran pasión por la tecnología, escribiendo diálogos y comentarios en los que indaga con minuciosidad las características de multitud de objetos y sistemas. Esto puede que no otorgue profundidad temática a sus narraciones, pero sí que le da a su mundo una construcción detallada y consistente. Algo que sin duda ha sido aprovechado por sus adaptaciones.

Tono y ritmo

Aparte de la temática, otra de las grandes diferencias entre las obras reside en su tono y en su ritmo.

Captura.PNG
Ghost in the Shell (1989)

El manga de Shirow, por su parte, mantiene un acelerado ritmo narrativo a lo largo de la mayor parte de sus capítulos. Éstos suelen estar compuestos por breves segmentos de exposición que son seguidos por secuencias de investigación, persecuciones y agitadas escenas de acción. El autor solo interrumpe esta vivacidad narrativa con entusiastas anotaciones y diálogos descriptivos, con los suele tratar de explicar las increíbles funciones de algún arma o sistema cibernético. Para evitar que esta exposición informativa y la seriedad de la trama policíaca pesen sobre la fluidez del relato, Shirow recurre en ocasiones a pequeños insertos cómicos para aligerar el tono. De esta forma, trata de mantener un curioso equilibrio tonal que se mueve entre la caricatura, la gravedad de los casos policiales y el entusiasmo académico del autor por lo tecnológico.

La película del 95, en cambio, se olvida del ritmo enérgico de la obra original, desarrollando su relato de una forma más pausada. Las escenas de acción son escasas, pero director y guionista las preparan con la calma e inteligencia de un ajedrecista, creando una anticipación y un impacto final que el manga no suele conseguir. La ligereza cómica tampoco tiene cabida en esta adaptación, que se decanta por un tono más oscuro y serio, con el que se refuerza la inquietud y la sensación opresiva que transmite la búsqueda de respuestas de Motoko. El resultado es un filme denso, que sacrifica la satisfacción fugaz de la acción en beneficio de una mayor profundidad temática.

vlcsnap-2017-03-31-21h56m00s545.png
Ghost in the Shell (1995)

La serie del 2002 se sitúa en un terreno intermedio. Por un lado, mantiene un ritmo similar a la adaptación cinematográfica, con largas secuencias de exposición y preparación, con clímax de tensión puntuales pero de gran intensidad. Sin embargo, al igual que el manga, incorpora elementos de comedia para aligerar el tono serio de las tramas y temas que desarrolla.

¡Dejadnos un comentario!

Pues ahí lo tenéis, Ghost in the Shell, un mundo narrativo de lo más maleable, en el que caben tecnología, acción y crisis existenciales a partes iguales (rima y todo). ¿Qué propuesta nos ofrecerá la nueva adaptación? Yo iré a verla este lunes, así que ya os contaré. ¿Y vosotros? ¿Habéis visto alguna versión de Ghost in the Shell? Y si no es así, ¿por cuál empezaríais? Dejadnos un comentario por aquí con vuestros pensamientos. Si queréis leer más artículos como este, podéis seguirnos en Twitter, en Facebook y en  YouTube. ¡Hasta la próxima!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s